EXPERIENCIA COMO PROFESOR EN UN CEPA

Experiencia como profesor en un CEPA

 

Durante el curso 2017-2018 estoy ejerciendo como profesora del ámbito científico-tecnológico en el CEPA Alonso Quijano de Villarrobledo, que es un centro público, no confesional.

El ámbito de actuación del centro está formado por los 16 municipios que forman la comarca y son: Villarrobledo, Munera, El Bonillo, Alcaraz, Lezuza, Tiriez, Minaya, Ossa de Montiel, Povedilla, Villapalacios, Robledo, Viveros, Peñascosa, Bienservida, El Ballestero y El Salobre.

En este centro se oferta tanto, la modalidad a distancia y presencial. Yo imparto clases en la modalidad a distancia de las aulas de Alcaraz y El Bonillo. Los lunes voy a Alcaraz y los martes y miércoles a El Bonillo.

Los alumnos de estos centros presentan dos perfiles diferenciados en cuanto a su situación laboral:

  • Personas adultas trabajadoras (en activo o en paro) o amas de casa, con interés por la adquisición de los conocimientos básicos que dan acceso al título de graduado en educación secundaria.
  • Jóvenes mayores de 16 años procedentes de los institutos de ESO que por diversas circunstancias no han obtenido el título de graduado en ESO.

Por ello, una de las primeras situaciones a las que tenemos que hacer frente es la conciliación de los diferentes perfiles en clase, teniendo en cuenta que se mezclan alumnos que no han dejado de estudiar con otros que hace años que abandonaron sus estudios. También debemos considerar que hay alumnos que trabajan, de modo que su tiempo para el estudio es escaso. Además, muchos de los alumnos tienen cargas familiares.

Mi experiencia en este aspecto ha sido positiva. Cabe diferenciar entre los alumnos de Alcaraz y los de El Bonillo.

En Alcaraz todos los alumnos que van diariamente a clase son jóvenes entre 18 y 25 años. He encontrado un grupo reducido pero muy homogéneo, con gran interés y predisposición para trabajar. Por ello, han obtenido buenos resultados académicos.  Sin embargo, existe otro grupo de alumnos que van a clase de forma esporádica y no se han presentado a los exámenes, hay que estar muy pendiente de ellos, avisándoles y motivándoles constantemente.

 

En El Bonillo, la mayoría de los alumnos son personas adultas trabajadoras o amas de casa. A pesar de que llevaban muchos años sin tener un hábito de estudio, no les ha costado mucho adquirirlo, han venido a clase diariamente con una actitud muy positiva y mostrando un gran interés. Muestra de ello son los buenos resultados que han obtenido. También he encontrado un grupo reducido de alumnos que no van a clase por motivos laborales, y como consecuencia no se han presentado a los exámenes.

Finalmente señalar, que una de las mayores dificultades que he encontrado ha sido el escaso tiempo que tenemos para impartir el contenido de los bloques de cada módulo, especialmente en Alcaraz, ya que en El Bonillo los alumnos cuentan con el apoyo de la tutora del aula, que también les imparte el ámbito científico- tecnológico.

 

Isabel Gualda

Aulas Alcaraz y El Bonillo

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